La gente suele tener miedo a los monstruos que duermen bajo su cama; pero, si a algo hay que tenerle pánico en la vida, es a la mosca. La mosca puede hacernos sufrir como ella sólo sabe. Nos torturará en un insufrible camino hacia el suicidio. Jugará con nosotros y seremos sus títeres si ella quiere.
Depende de nosotros encontrarnos con una o no, la diferencia entre vivir y morir, entre matar y morir. Debemos vigilar cada sitio en el que estemos, cada esquina que crucemos, cada objeto que cojamos, cada arma que empuñemos. Pero, si algún día te encuentras con una mosca, huye. Da igual que no hubiera testigos, la mosca lo vio. Da igual lo fuerte que seas, la mosca vencerá. Da igual lo sano que estés, la mosca cavará tu tumba. No intentes, bajo ningún concepto, intentar matar a la mosca; pero, si por algún casual lo consigues, la mosca ya te habrá consumido lo suficiente; la camisa de fuerza no te dejará disfrutar de tu victoria, y bajo tu cama sólo hallarás más moscas.


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